"¿Cuánto cobro?" es la pregunta que más me hacen fotógrafos de todas las especialidades, y casi siempre la responden mal porque la hacen al revés: primero miran cuánto cobra la competencia y después intentan justificar ese número. Eso no es una tarifa, es una copia con margen de error.
Tu tarifa no sale de lo que cobran los demás
Lo que cobra otro fotógrafo incluye su renta, su equipo, su experiencia y su ciudad. Ninguno de esos números es el tuyo. Copiar un precio ajeno es copiar un negocio ajeno, y normalmente ese negocio tampoco está calculando bien sus números, así que terminas copiando un error.
Una tarifa que no cubre tus costos reales no es un precio bajo, es un negocio que se está pagando a sí mismo para perder dinero.
Ojo: calcular bien el número es solo la mitad del trabajo. La otra mitad es sostenerlo cuando un cliente lo cuestiona, y ahí conviene tener listo cómo responder cuando un cliente te dice que estás caro.
La cuenta que sí tienes que hacer
Antes de pensar en cuánto "se ve bien" cobrar, hay tres números que necesitas tener a mano:
- Tus costos fijos mensuales. Equipo, software, transporte, edición si la subcontratas. Divide ese total entre cuántas sesiones puedes hacer al mes de forma realista.
- Tu hora real de trabajo. No es solo el día de la sesión: suma preproducción, edición, entrega y comunicación con el cliente. La mayoría subestima esto a la mitad.
- El margen que te permite vivir, no solo sobrevivir. Un precio que apenas cubre gastos no te deja invertir en mejorar equipo, aprender o tomarte una semana libre sin quebrar.
Lo que el cliente paga en realidad
Nadie paga por el clic del obturador. Paga por el resultado y por la certeza de que va a salir bien: tu estilo, tu forma de dirigir la sesión, tu historial, cómo entregas el trabajo. Cuando tu precio está anclado solo en el tiempo que te toma, estás vendiendo horas. Cuando está anclado en el resultado que le das al cliente, estás vendiendo valor, y el valor sí se puede subir sin que se caiga la venta. Si además bajaste el precio la última vez que perdiste una cotización, te conviene leer por qué bajar tus precios no te trae más clientes.
