Un portafolio con cien fotos hermosas puede vender menos que uno con veinte. La diferencia casi nunca es la calidad de las fotos, es que el de cien no responde una pregunta que el cliente se hace en los primeros tres segundos: ¿esto es para mí?
El error: mostrar todo lo que sabes hacer
Es tentador meter en el portafolio cada tipo de sesión que alguna vez hiciste, para "no cerrar puertas". El resultado es un portafolio que le habla a todo el mundo y por lo tanto no le habla a nadie en particular. Un cliente que busca fotógrafo de bodas, al ver bodas mezcladas con productos y retratos corporativos, no lee "versatilidad", lee "esto no es un especialista".
Un portafolio que le habla a todos es un portafolio que no convence a nadie de que tú eres SU fotógrafo.
Cómo se ve un portafolio que sí filtra
- Empieza por tu mejor trabajo del nicho que quieres más. No el más reciente, el que mejor representa hacia dónde quieres que crezca tu negocio.
- Agrupa por tipo de cliente, no por fecha. Si atiendes dos nichos distintos, sepáralos en secciones o incluso en páginas distintas, nunca mezclados en una sola grilla. Este mismo criterio es el punto de partida para conseguir clientes de fotografía sin gastar en anuncios.
- Corta lo que no representa tu mejor nivel actual. Una foto mediocre en medio de veinte buenas baja el promedio percibido de las veinte.
Menos fotos, más ventas
El objetivo del portafolio no es demostrar que sabes tomar fotos, ya se asume que sabes. El objetivo es que la persona correcta, en tres segundos, sienta que encontró a alguien que entiende exactamente lo que necesita. Eso se logra con curaduría, no con volumen. Y cuando ese portafolio ya habla claro, es más fácil sostener el precio: te lo explico en por qué bajar tus precios no te trae más clientes.
